¿Puede una ONG de derechos humanos tener entre sus miembros a un relator antisemita, a un analista militar colector de souvenirs nazis, a un juez antisionista, organizar una cena de recaudación en Arabia Saudita, halagar al clan Gaddafi, opinar que llamados a la destrucción de Israel no constituyen una forma de incitación al genocidio…?