Se equivocan quienes piensan que decapitar a una persona en la calle o poner explosivos en un maratón es cosa de «lobos solitarios». Los asesinos de Gran Bretaña estaban conectados con las redes terroristas islámicas de Somalia. Los hermanos Tsarnaev, de Boston, con las de Chechenia. El joven Mohamed Herat, que asesinó en Francia a siete personas, se había entrenado en los campos de Afganistán y Pakistán. Internet teje una sutil y opaca red de conexión entre quienes optan por el yihadismo ¿Puede ocurrir un atentado así en España?