En Melilla, como en Ceuta, se vive un miedo no declarado, del que muy pocos quieren hablar y que sí encuentra adeptos para desmentirlo con tanta rotundidad como ineficacia. El avance de la población musulmana es imparable, por el mayor índice de natalidad (Melilla es la única zona de España en la que han aumentado los nacimientos: el 4 por ciento, según las últimas estadísticas) y, probablemente, porque responde a un plan preestablecido. Además, ambas ciudades autónomas son las que tienen menos casas vacías de nuestro país.