Si bien ha intentado mantener un perfil de visita de buena voluntad durante su comparecencia a la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, y afirmó que intentaba enviar un mensaje de paz y amistad, el presidente iraní Hassan Rohani desató una tormenta política con el reconocimiento y condena al Holocausto. Las reacciones no se hicieron esperar, tanto en Nueva York como en Teherán y enredaron a Rohani en una disputa que deseó evitar en todo momento.