«Pensad que esto ha sucedido:/Os encomiendo estas palabras. /Grabadlas en vuestros corazones/ Al estar en casa, al ir por la calle,/ Al acostaros, al levantaros;/Repetídselas a vuestros hijos,/ o que vuestra casa se derrumbe,/La enfermedad os imposibilite, /Vuestros descendientes os vuelvan el rostro/» dice parte de la maldición con la que comienza Si esto es un hombre.