Uno de los bailes de salón más populares en Europa durante los años 1920 y 1930 fue, sin duda, el Tango. Esto explica por qué esta música apareció más tarde en los guetos y campos de concentración. Pero es curioso observar que el tango tenía una doble función, tanto como medio de expresión de los reclusos judíos – el tango yiddish -, así como una herramienta de recreación macabra de sus opresores – el Tango de la Muerte.