Lo que en estos días debería ser el escenario de la nueva temporada de plantación de papas quedó convertido en un terreno cerrado por el ejército israelí. Vehículos pesados realizaban ayer trabajos especiales para confirmar lo que la inteligencia israelí había indicado: la existencia bajo tierra de un «túnel del terror» que comienza en Gaza y llega hasta apenas tres kilómetros del kibutz Ein Hashlosha.