En 13 países de todo el mundo, todos ellos musulmanes, las personas que abiertamente expresan su ateísmo o rechazan la religión oficial del islam se enfrentan a ser ejecutadas por ley, según un estudio detallado difundido el martes.
Y más allá de los países islámicos, incluso algunos de los gobiernos aparentemente más democráticos de Occidente discriminan a los ciudadanos que no creen en un dios, en el mejor de los casos, o pueden llegar a encarcelarlos por delitos calificados de blasfemia, en el peor, según el trabajo.