Durante muchos años no pudieron cantar, bailar o tocar sus instrumentos favoritos. Los artistas de Jyber Pajtunjwa perdieron su voz mientras el movimiento extremista Talibán perpetraba ataques terroristas y prohibía la música, calificándola de antiislámica. Pero tras varios meses de avances tentativos, esta provincia pakistaní revive al son de sus acordes.
Al reanudarse las ventas abiertas de productos musicales, así como las ocasionales obras de teatro, los sonidos vuelven en todo su esplendor en muchas áreas, si no en todas. El gran cambio se produjo en los meses posteriores a las elecciones de mayo de 2013.