Havka Folman Raban era una joven cuando la ocupación nazi llegó a su estado natal, Polonia. Cuando el mundo a su alrededor se volvió un infierno, Havka, la de los rizos dorados y la mirada leonina, eligió no rendirse y comenzar a activar en la resistencia. “Tenía 17 años y estaba tan sola, allí, y afuera tenía tanto miedo. Tenía la impresión que me observaban, pero lo hice porque sentí que debía hacerlo”, contaba Havka.