El comandante de un campo de entrenamiento de Al Qaeda se olvida de que el cinturón lleva explosivos y provoca su muerte y la de 21 de sus pupilos
Barcelona (Redacción).- Los habitantes de Bagdad y de otros puntos de Iraq están acostumbrados a una cruenta realidad de bombas y atentados prácticamente a diario. Raro es el día en el que no se produce una explosión.