En el año 2000 Nassima soñaba con huir de Afganistán para poder jugar en la calle, escuchar música o jugar con su amigo Mohamed. En 2014 Malala lo sigue haciendo, en su caso de Pakistán, para poder ir a la escuela. Algunas cosas han cambiado en Afganistán y en el Pakistán de los talibanes en los últimos años, pero poco para la dignidad de las niñas y mujeres.