En la primera semana de febrero, en el marco del XI Festival de Cine Judío que se realizó en el Hotel Conrad en Punta del Este, se llevó a cabo un Homenaje al artista plástico (z»l) Jaime Kleist. El Festival entrega a las visitas especiales y a los premiados un JAIM de ORO, creado desde los inicios del Festival.
Es mi deseo dedicar unos instantes a este artista que intentó rescatar en su imaginario el mundo de la judería del este europeo, del «shtetl» y sus tradiciones y costumbres. Se puede tildar de folklorista a estas tendencias y aún creerlas con una nostalgia romántica de un mundo cultural destruido por la barbarie nazi. Pero para Jaime Kleist, esta era una vocación,