Poco queda ya del Ejército Libre Sirio (ELS), el primero en levantarse en armas contra el régimen de El Asad, que heredó el cargo al fallecer su padre en junio de 2000. Ha quedado hoy relegado a un segundo plano por la miríada de brigadas de corte islamista, y facciones mayores como el Frente Al Nusra (vinculado a la red Al Qaeda) o el de más reciente aparición Estado Islámico, que rápidamente ha tomado partes del vecino Irak. El popularizado y mediatizado discurso yihadista de la oposición armada ha acallado las voces tanto de activistas como de opositores pacíficos.