Despavoridas, las personas civilizadas advierten impotentes las atrocidades que transmiten las noticias que llegan a diario desde medio oriente. Los baños de sangre y de terror que enlutan a miles de hombres, mujeres, niños y familias enteras, son parte de una danza macabra interminable, protagonizada por seres ebrios de odio, de intolerancia, mesianismo y venganza, con ansias de poder y dominio y peligrosa omnipotencia.