La teoría más aceptada considera que procedía de una familia humilde de Génova, con un posible vínculo judío. A causa de la fiebre nobiliaria que se vivía en la Corte española, el descubridor escondió el pobre lustre de sus antepasados
La teoría más aceptada considera que procedía de una familia humilde de Génova, con un posible vínculo judío. A causa de la fiebre nobiliaria que se vivía en la Corte española, el descubridor escondió el pobre lustre de sus antepasados
Ayer, martes, falleció a los 78 años Martin Gilbert, el prolífico historiador judío y biógrafo de Winston Churchill, quien dedicó su vida a la búsqueda de la “verdad histórica” en archivos y testimonios.
Unos 100 nuevos inmigrantes de Manipur, India, que afirman descender de una de las tribus perdidas de Israel, llegaron al lugar sagrado en Jerusalén, con lágrimas en los ojos. “Es como entrar en mi sueño”, dijo uno de ellos con entusiasmo.
Era la mañana del 27 de enero de 1945, hace ahora setenta años, cuando una avanzadilla de soldados del Ejército Rojo pertenecientes al Primer Frente Ucraniano, vestidos con trajes de camuflaje blancos, cruzaba el umbral de lo que parecía ser un enorme campo de concentración ubicado a las afueras de la localidad de Óswięcim, en la Alta Silesia polaca. Resultó que era mucho más que un campo de concentración. Acababan de descubrir el infierno de Auschwitz, una de las cumbres del horror humano.