Mientras todos los capitostes del mundo le hacen el besamanos al nuevo dictador, encantados de ser amigos de un tirano con petrodólares -que, por cierto, para que no hubiera dudas, se ha estrenado decapitando a un hombre en aplicación de la charia-, Michelle Obama ha hecho un sencillo pero demoledor gesto de rebeldía: ha aparecido en las fotos oficiales sin llevar el preceptivo velo impuesto, vía ferocidad penal, a toda mujer que pise el territorio.