En esta época donde los horrores son transmitidos en directo por las redes sociales por los propios asesinos, aserrando cabezas, fusilando masivamente a sus víctimas en Siria, en Irak, en Libia y en varios países de África, puede resultar difícil de explicar y comprender como es posible que estemos discutiendo a nivel internacional sobre el asesinato de un millón y medio de personas, de mujeres, niños y hombres armenios por parte del gobierno turco de Kemal Atatürk, hace un siglo.