Un año después del ataque al Museo Judío, suena con fuerza la frase de una campaña: “Soy belga, soy judío: ¿debería irme?”. La comunidad se siente más amenazada y ha iniciado un exilio hacia Israel
Un año después del ataque al Museo Judío, suena con fuerza la frase de una campaña: “Soy belga, soy judío: ¿debería irme?”. La comunidad se siente más amenazada y ha iniciado un exilio hacia Israel
Un alto general israelí resaltó el debilitamiento de las fuerzas que responden al dictador Bashar al Assad y a la creciente intervención de Hezbollah en la guerra civil siria
Es poco probable que la historia de la mujer palestina fallecida tras habérsele prohibido el regreso a Gaza por las autoridades egipcias llegue a las páginas de los principales periódicos occidentales, pero la noticia habría recibido gran cobertura mediática si se hubiera quedado bloqueada del lado israelí de la frontera tan sólo un día. Pero, en este caso, Al Nayar fue víctima del bloqueo que desde hace meses ha impuesto sobre Gaza un país árabe, Egipto, no Israel.
¿ISIS? ¿Irán? ¿Corea Del Norte? La industria de mentiras tejida por el movimiento BDS es para convencer a más y más gente que Israel es la fuente del mal en el mundo. No nos equivoquemos: Esta no es una campaña en contra de los asentamientos. Es una guerra contra la legitimidad del estado judío. Todas las fuerzas razonables, desde la derecha hasta la izquierda, deben actuar en contra del boicot económico, académico y cultural que se ha convertido en una amenaza estratégica. Yedioth Ahronoth se enrola en el contraataque.