Estamos en dos autobuses de turismo, en viaje a Kovno. En el ómnibus, le muestro a nuestra guía una foto del año 1940, donde se ve el consulado japonés en Kovno, con Sempo Sugihara y su familia en la vereda. -¿El cónsul Sugihara? Sí, él vivía en Kovno. Esa casa está, pero sólo se puede ver desde la calle. No ha cambiado, tiene la misma reja a la entrada, detrás de la que se paraban en 1940 los judíos polacos durante días, hasta conseguir la visa japonesa para poder ir hacia el Asia. La mayoría de esos judíos acabó en el gheto judío de Shanghai, pero al final de la guerra, de allí salieron con vida.
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