El gran dictador. La temprana visión de los aliados, según Chaplin. Una sátira al Führer, cuando aún no se había desencadenado por completo el genocidio. Bastardos sin gloria. Quentin Tarantino y toda la licencia ficcional para dar otro desenlace a la Segunda Guerra. La vida es bella. El italiano Benigni convierte la ficción en un tema propio también del campo de exterminio. La lista de Schindler. Spielberg antepone el tratamiento ficcional, pese a la mímesis con los documentales, para lograr una lectura eficaz pero simplificadora.