Estupor. Una palabra que perfectamente refleja lo que sintió al menos buena parte de la sociedad sanducera tras conocerse el asesinato de David Fremd, un vecino –antes que un comerciante– conocido y apreciado por muchos. Las circunstancias del ataque de esa suerte de “lobo solitario” que el asesino se autoasignó, recuerdan la Intifada de los Cuchillos.