Héctor Paladino vivía en la esquina de Gonzalo Ramírez y Barrios Amorín y en el frente de su casa, en la segunda mitad de los años 80, había una bandera del Tercer Reich. Miles de personas vieron la bandera durante los muchos días que estuvo orgullosamente expuesta. El 21 de diciembre de 1987, el neonazi Paladino pasó a hechos mayores y salió a la calle dispuesto a llevar a la práctica sus ideas. Ahora la historia ha vuelto a repetirse con la injusta y gratuita muerte de David Fremd en Paysandú.