La muerte de Johan Cruyff este jueves a los 68 años lleva a hacer memoria y recuperar las historias de uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia. Su integridad, ideales y respeto marcaron las decisiones que a lo largo de su carrera modelaron una figura que si ya era inolvidable ahora será eterna. Su hijo, Jordi, dirigía a Maccabi Tel Aviv desde 2012, por lo que eran frecuentes sus viajes a Israel.