A veces, la historia más increíble está a la vista de todos, pero no se ve. Hace falta una mirada distinta, una sensibilidad determinada para que se revele en toda su dimensión. Cuando sucede, cuando el hombre adecuado se encuentra con algo que parece estar destinado solo para él, pueden surgir cosas tan buenas como La niña que miraba los trenes partir, un libro en el que Ruperto Long recrea la infancia de Charlotte S. de Grunberg, actual directora general de Universidad ORT en Uruguay y sobreviviente de la segunda guerra mundial y el Holocausto.
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