Omar Mateen tomó dos decisiones antes de asesinar a 49 personas en una discoteca gay en Orlando. La primera: poner su vida al servicio de la causa. Mateen sabía que no podría salir vivo del local y, por ende, que sus reivindicaciones terminarían (o empezarían) con la última bala. La segunda: hacer de su causa la bandera de un movimiento radical. Fue él mismo quien se encargó de llamar al 911 para hacer una declaración de lealtad al Estado Islámico (EI). No podían quedar dudas al respecto: Mateen no sólo eligió matar homosexuales, sino que lo hizo en nombre de una fuerza mayor.