Hasta el año pasado, si un fiel judío fallecía la mañana del viernes el dolor de la familia se intensificaba. No solo por la pérdida de una persona querida, sino porque además tenían que esperar dos días para poder enterrarlo. En Canelones estaba reglamentado por decreto la obligatoriedad de esperar 12 horas antes de enterrar a una persona fallecida. En años previos, el lapso de espera eran 24 horas.