El aspecto más significativo de la conferencia de este año fue que no se le dio la menor importancia a los asuntos palestinos. El tono de la conferencia de este año muestra la realidad política de un mundo árabe dividido; de una comunidad de Estados árabes que carece de seguridad en sí misma para actuar colectivamente sobre sus propios intereses y de su terrible incapacidad para enfrentarse a Irán o al terrorismo islámico, que amenazan la propia existencia de sus regímenes.