Cuando el agente de fútbol israelí Tzvi Kritzer decidió construir un monumento en la ciudad lituana de Molėtai (Malat en yiddish), donde la mayor parte de su familia fue asesinada durante el Holocausto, y llevar a los familiares de las víctimas a la ciudad para una marcha en su memoria, se le dijo que esperara de 20 a 30 personas. Un año más tarde, el 29 de agosto de 2016, más de tres mil personas, entre ellos el presidente de Lituania, llegaron a Molėtai a la mayor ceremonia conmemorativa en la historia del país en honor a Judios asesinados durante el Holocausto.
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