El Gobierno sueco ha desvelado este lunes uno de los grandes misterios del siglo XX: Raoul Wallenberg, el brillante diplomático cristiano de 32 años, hijo de una poderosa familia sueca, que salvó a decenas de miles de judíos húngaros de los campos de exterminio nazi está muerto, 71 años después de que desapareciese en Budapest al final de la Segunda Guerra Mundial. La fecha oficial de la defunción se ha establecido el 31 de julio de 1952, según ha comunicado la Agencia Tributaria sueca, que ha actuado siguiendo los deseos de su familia.