Los científicos han descubierto en la Galilea, mientras examinaban las cuevas naturales de piedra caliza, cientos de cuevas en las que se ocultaban los judíos cuando llegaron las tropas romanas hace más de dos mil años, durante la Gran Rebelión Judía, en el año 66-70. Los arreglos y decoraciones que hallaron, tales como baños y nichos de velas talladas en la roca muestran que las cuevas habían sido preparadas para una extensa morada.