Hace unas semanas, en el Teatro de Verano, el cantante del grupo Motosierra, Marcos Fernández, concluyó su actuación al grito de “¡Heil Hitler!”. Tiene 42 años de edad y a esa edad bien conoce el significado de ese grito. La incitación al odio y a la violencia menoscaba las libertades del otro y por lo tanto cae dentro de la violación de la ley antidiscriminatoria. Debería ser punible. No se trata de una censura a la libertad de expresión, como bien dijo la INDDHH, pero sí es un hecho con apariencia delictiva.
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