Ante un nuevo año judío, el Comité Central Israelita del Uruguay renueva sus votos por un año de paz, bienestar y elevación espiritual, para el pueblo judío y la sociedad toda.
Ante un nuevo año judío, el Comité Central Israelita del Uruguay renueva sus votos por un año de paz, bienestar y elevación espiritual, para el pueblo judío y la sociedad toda.
Debido a la festividad de Rosh Hashaná (Año Nuevo Judío), el newsletter del Comité Central Israelita volverá a ser enviado el próximo lunes 25 de setiembre. Para todos los usuarios habituales del mismo, deseamos SHANÁ TOVÁ.
Este país del Oriente Medio, condicionado por una falta endémica de recursos hídricos y que se agrava por la elevada densidad de población y ante la necesidad de garantizar el riego para una agricultura intensiva, ha tenido que recurrir a nuevas tecnologías para garantizar el abastecimiento de agua para la mayoría de sus demandas.
A fines de los años setenta, la izquierda radical entró en crisis. En Europa, las Brigadas Rojas intentaban la experiencia de la lucha armada en el Primer Mundo; en Camboya, la revolución de los Jemeres Rojos se saldaba con tres millones de muertos. En ese contexto, algunos intelectuales de izquierda empezaron a buscar un nuevo marco de pensamiento. Libro clave de esa búsqueda fue La barbarie con rostro humano (1977), de Bernard-Henri Lévy. Entre la lluvia de críticas que recibió aquella denuncia del optimismo filosófico, que justificaba todos los crímenes en nombre del paraíso socialista futuro, una voz afín, la de Michel Foucault, sintetizó: “Lo que se ha vuelto problemático hoy”, dijo el autor de Vigilar y Castigar, “es lo deseable mismo de la Revolución”. Bernard-Henri Lévy retoma ahora esa discusión con L’Esprit du judaïsme (El Espíritu del judaísmo), su último libro, que aborda un hecho quizá sorprendente, pero bien documentado: para muchos, el pensamiento judío –más allá de la práctica religiosa del judaísmo o de la fe en un Dios– operó como un antídoto contra la concepción totalitaria de la Historia.