Cuesta imaginar cómo un país de tan sólo 8,3 millones de habitantes y algo menos de 70 años de historia, se haya convertido en la cuna del emprendimiento a nivel mundial. Hablamos, por supuesto, de Israel, que se erige hoy en día como el centro neurálgico en materia de innovación y creación de nuevas empresas. Los israelitas crean actualmente más startups que países de la talla de China, Inglaterra, Canadá, Corea del Sur, Japón o la India, invirtiendo en desarrollo e investigación el 4’1% de su Producto Interior Bruto. Datos de 2016 establecen que hay una startup por cada 1.800 habitantes, con cifras en inversión de riesgo mareantes: más de 2.000 millones de euros en este tipo de iniciativas.
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