En 1937 y en una Europa cansada de la Gran Depresión y las agitaciones internas, con el recuerdo aún fresco de la Gran Guerra y la necesidad de creer en nuevos procesos, los nazis organizaron la que quizás sea la exposición de arte más famosa de la historia: la de lo que ellos consideraban «Arte Degenerado» (Entartete Kunst). La muestra abrió un 19 de julio, hace exactamente 80 años, y se mantuvo hasta el 30 de noviembre. Por los salones del Instituto Arqueología de Munich se presentaron cerca de 600 obras de algunos artistas cuyo legado es hoy indiscutible: Marc Chagall, Wassily Kandinsky, Paul Klee, Oskar Kokoschka, George Grosz, Emil Nolde y Ernst Ludwig Kirchner, entre otros maestros del modernismo.