Apenas tenía 21 años cuando Semion Rosenfeld escapó del horror. «No tenía miedo, no tenía tiempo para pensarlo, quería sobrevivir», diría tiempo después de convertirse en uno de los héroes de la célebre fuga del campo de exterminio de Sobibor, en la Polonia ocupada. Y sobrevivió. A la Segunda Guerra Mundial y al resto de los casi 300 presos que lograron burlar a los nazis en 1943. Rosenfeld, el último testigo de Sobibor, falleció este lunes en Israel a los 96 años.