Estos últimos días fueron agitados para Felix Klein, el Comisionado del Antisemitismo en Alemania, tras haber afirmado: «No puedo recomendar a los judíos que usen la kipá [solideo] en todo momento en cualquier lugar de Alemania». En una atmósfera en la que los delitos xenófobos y antisemitas aumentaron casi un 20% en el último año, donde casi el 25% de las agresiones racistas fueron de carácter antisemita y donde todas las instituciones judías deben ser protegidas por la policía, esa aseveración estaba destinada a provocar una reacción.