Si Herzl volviera a la vida en estos días y pudiera visitar Israel no creería que es real todo lo que ve. Ni Herzl ni sus compañeros de generación se imaginaron que en poco más de siete décadas, el estado judío de sus sueños, habría logrado convertirse en una potencia militar, económica y científica que concentraría a la comunidad judía más grande del mundo. Obviamente hubo otras muchas cosas que a principios del siglo XX no imaginaron. Entre ellas que vendrían al país judío, judíos de todo el mundo que hablarían los más diversos idiomas pero que finalmente se impondría el renacimiento del antiguo hebreo, que pasaría por un proceso de rápida modernización… a mi juicio el gran desafío del sionismo contemporáneo es la conversión del idioma en un idioma universal que abarque no solo a los judíos de Israel sino a los judíos de todo el mundo.