La responsabilidad de Occidente: «¿Donde está Charlie Hebdo?

13/Ene/2015

Cartas desde Israel, Por Guido Maisuls

La responsabilidad de Occidente: «¿Donde está Charlie Hebdo?

En una dramática y fría
mañana parisina de este sangriento enero ocurrió un hecho largamente esperado:
descienden de un Citroen tres hombres encapuchados y vestidos de negro que
dirigiéndose hacia el edificio elegido preguntaron: «¿Donde está Charlie
Hebdo? ¿Donde está Charlie Hebdo?».
Y luego exclamaron:
«Allah Akbar, Allah Akbar, estamos aquí para vengar al Profeta».
Y yo me pregunto:
¿Quienes fueron los responsables intelectuales de los doce muertos en el ataque
islámico al semanario francés «Charlie Hebdo»?
Y Jean Paul Sartre me
responde: «El hombre nace libre, responsable y sin excusas».
La responsabilidad
occidental:
1. Aquellos lideres occidente que se
esfuerzan grotescamente en hacer buena letra y no cesan de sonreír adulonamente
a todos los atroces y retrógrados regimenes medievales que dominan el mapamundi
global.
2. Aquellos dirigentes cristianos de occidente
que guardan un pasmoso silencio ante las atrocidades que el Islam radical
comete cotidianamente contra sus hermanos del oriente medio.
3. Aquellos gobernantes de Francia y de la vieja Europa que traicionaron a
Israel votando la imposición contra natura de crear unilateralmente un estado
palestino sobre las futuras cenizas del estado judío.
4. Aquellos timoratos representantes del pseudo
progresismo que repiten con rara monotonía: “El Corán es el libro de paz y de
la convivencia”.
5. Aquellos organismos de supuestos derechos
humanos que se dedican a agredir a los países como Israel que se defienden del
terrorismo, acusándolos de genocidas.
6. Aquel presidente francés François Hollande
que lo primero que entupidamente declaró fue «no hay dudas de que se trata
de un atentado terrorista» como si hubiera una pizca de dudas en su mundo
de maravillas, ignorando que fué la misma Francia quien le dio asilo al
Atayollah Khomeini en los 70 y apoyó el derrocamiento del Shah Reza Pahlevi,
abriendo las grandes compuertas al fundamentalismo islámico.
7. Aquellos pseudo intelectuales y filósofos baratos
que nos tratan de hacer tragar aquello de que la presencia de un estado judío
en el medio oriente es el hipotético origen del eterno malestar y mal humor
islámico.
8. Aquellos trasnochados europeos que
recibieron con loas y bienvenidas la presencia del Islam radical como
revolucionarios movimientos de liberación contra todos los males preexistentes
(Hamas, Hezbollah, etc.).
9. Aquellos formadores de opinión occidentales
por hacernos creer que el terror islámico se lo puede encuadrar y contener
dentro de un ilusorio sistema pluralista y democrático.
10. Aquellos actuales Neville
Chamberlain (hombres del apaciguamiento) que se basan en el principio que si se
hacen concesiones territoriales, políticas y económicas a los islamofascistas,
estos se apaciguaran y dejaran de ser un peligro para la paz.
11.Aquel Presidente de
los EEUU Barack Hussein Obama que exclamando ante el mundo árabe:
«Salam aleicum,»Yo soy como ustedes, yo conozco vuestro dolor pues yo
entiendo sus rezos» permita que dentro de poco tiempo estalle una maleta
nuclear en Nueva York o en Paris.
12. Aquel timorato mundo
occidental y sus inservibles organismos internaciones que continúan perdidos en
el intrincado laberinto del apaciguamiento y no son capaces de percibir que
únicamente la disuasión puede poner en vereda al Islam, siguen insistiendo en
antiguos errores y por ahora no supieron aprender de las dolorosas lecciones de
la Historia.
13. Todos aquellos pseudo progresistas que facilitan la
continuación de esa alianza estratégica interrumpida en 1945, que ha vuelto a
forjarse de nuevo ahora pero esta vez contra los cristianos (de occidente y del
mundo), los judíos (de Israel y la Diáspora), los budistas (de Bali, Tailandia,
etc.), los hindúes (de Cachemira e India), los musulmanes herejes (véase la
tragedia cotidiana en Irak), los drusos, «los ateos» (humanistas y
laicos); los musulmanes que no aceptan la Yihad y las mujeres emancipadas del
mundo.
Y Jean Paul Sartre me
continúa respondiendo:
«El hombre nace
libre, responsable y sin excusas».
¡Je Suis Charlie!