Cabo Verde fue la gran sorpresa del Mundial que se está disputando, luego de empatar con España y Uruguay, eliminándonos del torneo, y haciendo sufrir hasta el final al campeón vigente Argentina. ¿Qué tiene que ver esto con las noticias del CCIU? Este grupo de islas africanas sobre el Océano Atlántico fue la casa de una importante colectividad judía de origen sefaradí que dejaron su impronta desde la época que era colonia portuguesa.
Cabo Verde sorprendió en la Copa del Mundo. Pocos saben que esta pequeña nación fue moldeada por inmigrantes judíos sefaradíes que llegaron hace varias generaciones.
Al debutar este año en la Copa del Mundo, la selección de Cabo Verde asombró con su desempeño a los aficionados al fútbol de todo el mundo. Aunque finalmente cayó ante la selección argentina tras tres empates, los jugadores fueron recibidos como héroes al regresar a su país. Su actuación puso a esta pequeña nación en el mapa.
De manera inesperada, también sacaron a la luz un episodio poco conocido de la historia judía.
La República de Cabo Verde está formada por un archipiélago de diez islas situado en el océano Atlántico, a unos 480 km al oeste de la costa de Senegal, en África Occidental. Cabo Verde es una ex colonia portuguesa que obtuvo su independencia en 1975. El portugués sigue siendo el idioma oficial del país. Su población, de alrededor de medio millón de habitantes, es de ascendencia mixta europea y africana, y mayoritariamente católica. Sin embargo, un número significativo de ciudadanos caboverdianos tiene entre sus antepasados a judíos sefaradíes.
Al comienzo del dominio colonial portugués, a los judíos no se les permitió vivir en el archipiélago, aunque algunos judíos convertidos por la fuerza al cristianismo pudieron haber estado entre los primeros habitantes de Cabo Verde.
En 1821, Portugal abolió oficialmente la Inquisición. A partir de entonces, los judíos pudieron establecerse legalmente en todos los territorios portugueses. En 1842, Portugal y Gran Bretaña firmaron un tratado de comercio y navegación. En aquella época, muchos judíos marroquíes participaban en el comercio con Gibraltar, territorio británico. Algunos de ellos obtuvieron la ciudadanía británica y viajaron a Cabo Verde con pasaportes británicos.
Atraídos por las nuevas oportunidades económicas, judíos procedentes de Marruecos y Gibraltar se establecieron en las islas de Santo Antão, São Vicente, Boa Vista y Sao Tiago. En Santo Antão existe una aldea llamada Sinagoga. Aunque no se ha encontrado evidencia de una sinagoga en ese lugar, se cree que el poblado fue fundado por judíos.
Los judíos residentes en Cabo Verde se dedicaron al comercio internacional, el transporte marítimo y la administración. Algunos prosperaron y llegaron a ser considerados pilares de la economía local. Por ejemplo, David Benoliel, hijo de Abraham Benoliel y Esther Benathar, de Rabat (Marruecos), era propietario de una flota de unas veinte embarcaciones. Establecido en Boa Vista, transportaba suministros entre las islas y generó oportunidades de empleo para los habitantes locales.
Isaac Pinto, nacido en Tánger (Marruecos), se estableció en Santo Antão, donde produjo grogue, un ron elaborado a partir de la caña de azúcar. En 1904 recibió un premio internacional por su ron y su café en la feria comercial de París. Su nieto, João Monteiro, continuó la tradición familiar y se convirtió en el primer productor comercial de grogue y en uno de los más exitosos.
Isaac Benros llegó a Cabo Verde desde Tánger junto con sus padres, Moyses Benros y Mazaltob Cohen. En Santo Antão, la familia prosperó gracias a la agricultura, el comercio y la administración. Vera Duarte, exministra de Educación y jueza de Cabo Verde, desciende de la familia Benros.
Yonah Wahnon y su hijo Isaac Wahnon llegaron desde Gibraltar, aunque anteriormente habían vivido en Portugal. Sus descendientes contribuyeron al desarrollo económico y social de Cabo Verde, tanto en el sector privado como en el público. En 1991, uno de sus descendientes, Carlos Alberto Wahnon de Carvalho Veiga, se convirtió en el primer primer ministro elegido democráticamente en Cabo Verde. Desempeñó un papel fundamental en la transformación del país, que pasó de un sistema de partido único a la democracia pluralista actual.
La mayoría de los inmigrantes judíos que llegaron a Cabo Verde eran hombres jóvenes y solteros. Muchos se casaron con mujeres católicas locales y terminaron asimilándose. En la actualidad, sus descendientes ya no son judíos y no existen comunidades judías practicantes ni sinagogas en el país. Los únicos vestigios visibles de la presencia judía son los pequeños cementerios judíos dispersos por las islas. Sus lápidas, con inscripciones en hebreo y portugués, testimonian la ascendencia judía de un porcentaje significativo de la población.
Otro recordatorio de la historia judía de Cabo Verde son los apellidos que aún son comunes entre los judíos sefaradíes de otros países, como Cohen, Levy, Auday, Benathar, Benchimol y Seruya. De hecho, uno de los jugadores de la selección nacional de Cabo Verde es Gilson Benchimol, descendiente de judíos caboverdianos.
El proyecto Cape Verde Jewish Heritage, fundado en 2007, trabaja junto con los descendientes de los judíos de Cabo Verde para restaurar los cementerios judíos y documentar la historia judía del país. En el 2017, el gobierno de Cabo Verde declaró los cementerios judíos y otros sitios históricos relacionados con el judaísmo como Patrimonio Histórico Nacional. En 2023, Carol Castiel, fundadora y presidenta de la organización, publicó en portugués un libro sobre los judíos marroquíes de Cabo Verde.
En una entrevista publicada en el sitio web del proyecto,(1) Carol Castiel comentó que le impresionó el orgullo que los descendientes sentían por su ascendencia judía, «sin importar cuán lejana fuera la línea de sangre… Un empresario, Daniel Brigham, ya fallecido, me dijo que no era un hombre religioso, pero que procuraba seguir los Diez Mandamientos y que se sentía orgulloso de su ‘costilla’ judía».
Otro descendiente, Israel Benoliel, «no era religioso, pero tampoco practicaba el cristianismo. Seguía observando Iom Kipur y comía matzá durante Pésaj. Además, insistió en ser enterrado conforme a la ley judía». Tres de los descendientes completaron una conversión formal al judaísmo.