La historia de Edgar Feuchtwanger, el hombre que fue vecino de Hitler

12/Nov/2012

Noticias 24

La historia de Edgar Feuchtwanger, el hombre que fue vecino de Hitler

“Me miró a los ojos, no creo que sonriera. Por supuesto que sabía quien era, aunque fuera un niño. Como Canciller, Hitler dominaba la política”.
Las palabras corresponden a Edgar Feuchtwanger, un alemán de origen judío que tuvo que abandonar su país en 1939, tras la segregación y el ataque del régimen nazi a los judíos.
“Es muy difícil pensar que personas que viste casi a diario fueran responsables de poner al mundo de cabeza”.
Feuchtwanger tenía solo 8 años cuando vio a Hitler por primera vez, y aunque han pasado más de 80 años aún no olvida el momento.
El hombre dice que en aquella etapa no daba miedo ver a Hitler, porque los judíos no se esperaban lo que vendría contra su comunidad, no solo en Alemania, sino en todos los países que ocupó el ejército germano con su “guerra relámpago”.
“Solo me inspiraba curiosidad verlo allí”, rememora Feuchtwanger. El líder alemán se mudó a la cuadra del judío, en un próspero suburbio de Munich que, extrañamente, era dominado por familias judías.
Ahora Feuchtwanger tiene 88 años y vive en Londres, luego de la huida de su familia en 1939. También reconoce que hablar de Hitler es “un poco raro”.
“Suena tan amistoso cuando hablo de cómo viví en la misma cuadra que Hitler, como si no fuera gran cosa (…), pero es muy difícil pensar que personas que viste casi a diario fueran responsables de poner al mundo de cabeza”.
Recuerda que el apartamento de Hitler era lujoso, y que debía pasar frente a él cada vez que iba a la escuela. Solía pararse de vez en cuando para ver si Hitler, que en esa época era Canciller, estaba en casa, y en una ocasión se asomó a la puerta para ver si su nombre estaba escrito.
“Hitler venía a Múnich los fines de semana. Sabía que estaba en casa por los autos estacionados afuera”.
La falsa idea de la seguridad
Aunque sabían que la llegada de Hitler al poder era peligrosa para los judíos, los Feuchtwanger se aferraron a la idea de que nada les pasaría.
En 1933 el apartamento de Lion Feuchtwanger, tío de Edgar, fue saqueado mientras estaba fuera del país. Lion era un reconocido dramaturgo antinazi, y tras el ataque no regresó a Alemania.
Otro indició fue el trato que recibieron los vecinos judíos de Edgar, forzados a abandonar el suburbio para que los acólitos de Hitler se mudasen. Aún así, creían que siendo discretos los nazis no los alcanzarían.
Pero todo eso cambió el 10 de noviembre de 1938, cuando la Gestapo tocó la puerta de los Feuchtwanger para llevarse al padre de Edgar, quien duró 3 meses en un campo de concentración. La noche anterior, el 9 de noviembre, se registró la primera ola de violencia organizada contra los judíos en toda Alemania y parte de la ocupada Austria, la llamada “noche de los cristales rotos”.
Esos eventos fueron el detonante para el escape de los Feuchtwanger. En 1939 Edgar se fue a Londres, y en mayo de ese mismo año toda la familia había emigrado.
Edgar solo regresó una vez a Alemania, en 1950. Visitó la que fue su casa y hasta el apartamento en el que vivió Hitler.
Estaba en pie, pero nada recordaba que el hombre responsable del holocausto judío y de la guerra más sangrienta de toda Europa hubiese vivido allí.