La erradicación sistemática de la historia judía

12/Feb/2026

Aish Latino- por David Brummer

 

 

Desde museos hasta mapas y Wikipedia, la historia judía está siendo reescrita, y el silencio permite que las falsedades endurezcan y se conviertan en hechos.

 

En diciembre, el Museo Real de Ontario realizó un cambio discreto pero revelador en su sistema de rotulación. Antiguos artefactos de Judea, el histórico reino judío que existió siglos antes de la Era Común, ahora se describen como “palestinos”. El cambio es más que un ajuste curatorial. Es revisionismo histórico, y forma parte de un patrón más amplio de intentar borrar la identidad judía y las conexiones judías con el pasado.

 

La erradicación soviética y la universalización de la muerte de judíos

Esta no es la primera vez que ocurre esta clase de intento de erradicar la conexión judía. Durante la era soviética, la URSS ocultó deliberadamente el hecho de que los judíos fueron un objetivo específico durante el Holocausto. Aunque millones de soviéticos murieron en lo que llamaron la Gran Guerra Patria, el régimen se negó a reconocer que los judíos fueron señalados especialmente para el exterminio por parte de los nazis. En Babi Yar, donde casi 34.000 judíos fueron asesinados en dos días, el monumento soviético no mencionaba a las víctimas judías. El sufrimiento fue universalizado, la identidad borrada. Pasaron décadas antes de que la dimensión judía de la tragedia fuera reconocida oficialmente.

 

Enseñar a los niños un mapa sin Israel

El patrón continúa hoy de distintas maneras. La Enciclopedia Británica, una obra de referencia en la que confiaron generaciones de estudiantes y educadores, eliminó a Israel de los mapas en su plataforma Britannica Kids, etiquetando toda el área como “Palestina”. No se trató de una nota al pie ni de una interpretación histórica controvertida. Fue un mapa contemporáneo de Oriente Medio que enseña a los niños que una nación soberana reconocida por las Naciones Unidas y por la mayoría de los países del mundo simplemente no existe. (Hoy se anunció que la Enciclopedia Británica ha modificado su sitio web para niños tras una queja de UK Lawyers for Israel).

 

El mensaje para los jóvenes lectores es claro: la presencia de Israel es borrable, su existencia negociable. Más aún, parece adoptar plenamente el llamado eliminacionista a limpiar Israel de judíos “desde el Río (Jordán) hasta el Mar (Mediterráneo)”.

 

Eliminar a los judíos de la memoria pública

En Dublín hubo un intento reciente de renombrar un parque en honor a Jaim Herzog, quien fue el sexto presidente de Israel. Herzog nació en Belfast y su padre fue Gran Rabino de Irlanda. Su conexión con Irlanda es profunda y personal. Aun así, su legado fue cuestionado no por quién fue sino por lo que representó. El esfuerzo para evitar que el parque llevara su nombre es un intento de negar a las figuras históricas judías su lugar en la memoria ṕublica cuando sus historias se entrelazan con Israel.

 

Destruir la evidencia física de la historia judía

 

Luego está la destrucción física del patrimonio judío. La Autoridad Palestina ha participado en lo que puede llamarse terrorismo arqueológico, destruyendo deliberadamente restos de antiguos sitios judíos. Cerca de Shejem, el altar tradicionalmente asociado con Iehoshúa (Josué) fue dañado en un aparente intento de borrar la evidencia de la presencia judía en la tierra. En la Tumba de Iosef (José), se han producido repetidos actos de vandalismo e incendios provocados. Estos son esfuerzos coordinados para eliminar la prueba física de la historia judía en lugares donde esa historia resulta incómoda para una narrativa política.

 

Wikipedia y la reescritura digital del pasado

Quizás la forma más insidiosa de este “borrado” ocurre en línea, donde la historia supuestamente se democratiza y es accesible para todos. Wikipedia, que se presenta como una fuente neutral de información, se ha convertido en un campo de batalla. Las entradas relacionadas con la historia judía, el Monte del Templo, la antigua Judea y la conexión judía más amplia con la Tierra de Israel han sido reescritas sistemáticamente. Editores pro-palestinos trabajan para desvincular la historia judía de la tierra y reemplazar el consenso histórico establecido por teorías marginales presentando una opinión como un hecho.

 

El resultado es una narrativa que ensalza la perspectiva árabe y palestina mientras borra o margina la judía. Para muchas personas, especialmente las generaciones más jóvenes que dependen de Wikipedia como fuente principal, esta historia reescrita se convierte en la única historia que conocen.

 

Por qué se tolera de manera singular la erradicación de la historia judía

Lo que une todos estos ejemplos es la incómoda realidad de que borrar la identidad judía a menudo se considera aceptable, incluso necesario, al servicio de otros objetivos. Ya sea la ideología soviética que no podía acomodar la particularidad judía, editoriales educativas que no pueden mostrar a Israel en un mapa, políticas irlandesas que no toleran la asociación con Israel, un nacionalismo palestino que requiere que la tierra haya sido siempre exclusivamente árabe, una política progresista que ve el éxito judío como problemático, o el activismo en línea que trata las reivindicaciones históricas judías como colonialismo, el patrón es el mismo. La historia judía se reescribe, se minimiza o se elimina.

 

El costo de permitir que las mentiras permanezcan

Las consecuencias son reales. Cuando los museos etiquetan mal los artefactos, enseñan falsedades. Cuando las plataformas educativas borran países, moldean la manera en que los niños entienden el mundo. Cuando los memoriales omiten a las víctimas judías, distorsionan la historia. Cuando los sitios sagrados son destruidos, desaparece la evidencia de la civilización judía. Cuando se ignoran las contribuciones de individuos judíos, sus historias se pierden. Cuando Wikipedia reescribe el pasado, millones absorben propaganda como verdad.

 

La historia judía y la identidad judía merecen el mismo respeto y precisión que se concede a las demás. Estos hechos pueden coexistir con otros hechos, incluidas las dolorosas realidades del desplazamiento y el sufrimiento palestinos. La historia es compleja y la honestidad exige sostener múltiples verdades a la vez. Pero la complejidad no es una excusa para el borrado. No se puede construir un futuro justo sobre una base de mentiras acerca del pasado.

 

Esta erradicación concertada continuará mientras sea tolerada. El silencio es complicidad, y cualquiera que afirme valorar la verdad debe confrontar y derrotar la reescritura deliberada de la historia judía.