La dueña de un salón parisino

22/Mar/2013

Milim Cultural Nº159

La dueña de un salón parisino

Geneviève Halévy nació en París el 27 de febrero de 1849.Su madre, Léonie Rodrigues-Henriques (1820-1884), fue una escultora y coleccionista de arte de origen judío portugués. Su padre, Jacques Fromental Elie Halévy (1799-1862), fue secretario permanente de la Académie des Beaux-Arts y el reconocido compositor de treinta y dos óperas, incluyendo La Juive (1835), una tragedia de la intolerancia religiosa entre cristianos y judíos. Su sobrino, Ludovic Halévy (1834-1908), novelista y libretista, colaboró con Henri Meilhac en óperas de Jacques Offenbach. Geneviève Halévy y su hermana mayor Esther (nacida en 1843) estudió piano con Charles Gounod. La muerte del padre de Genoveva en 1862 y de su hermana en 1864, le provocaron una crónica melancolía, que finalmente fue atenuada por la creación de su Salón. que la convertirá en una de las anfitrionas más renombradas de la sociedad parisinaGeneviève había conocido al brillante protegido de su padre, Georges Bizet en una de las veladas ofrecidas por sus padres; a pesar de que su familia al principio se opuso a esta relación con un hombre de humildes orígenes económicos, ellos se casaron en 1869. Geneviève rechazó la posibilidad de convertirse al catolicismo por Bizet sosteniendo que no creía que fuera necesario dada su poca convicción religiosa. Ellos vivían en 22 rue de Douai con su hijo Jacques (1872-1922) y con el primo de Genevieve, Ludovic Halévy, su esposa y sus dos hijos, Élie y Daniel.El matrimonio Bizet tenía problemas debido a la precaria situación financiera que padecían y que se vieron exacerbados por el caos económico causado por la guerra franco-prusiana. El frágil sistema nervioso de Geneviève y la declinación de la salud mental de su madre, no hacían más que aumentar las tensiones.Pocos meses después del estreno de su ópera Carmen, en 1875, Georges Bizet murió de un paro cardíaco, Geneviève se quedó viuda a la edad de veintiséis años, pero la fama de Bizet creció después de su muerte, y Geneviève heredó la fortuna ganada con su éxito póstumo, así como los derechos a la obra de su padre después de la muerte de su madre en 1884.Ella reunía en su casa a un grupo de amigos íntimos, cuya compañía la ayudó con su depresión y su salón de pronto creció en fama y ambiciones. En 1886 se casó con Emile Straus (1844-1929), un rico abogado de la familia Rothschild y un ávido coleccionista de arte. La pareja se trasladó primero a 134, boulevard Haussmann, y en 1898 a 104 rue de Miromesnil. En 1893 fue terminada la construcción su villa, Le Clos des Mûriers, en Trouville, donde Geneviève pasó muchos veranos.El Salón Straus en París, decorado con pinturas de Jean-Marc Nattier, Georges de La Tour y Claude Monet, atrajo a una sociedad elegante, compuesta de artistas, políticos y de la nobleza que cautivó al joven Marcel Proust, un compañero de colegio del hijo de Genevieve, Jacques. Durante los años de su amistad Genevieve Straus fue la musa de Proust y su confidente literario. En su correspondencia le comentaba sobre las peripecias  de sus personajes y la calidad de su prosa. En 1908, Genevieve le regaló a  Proust, cinco cuadernos pequeños, en los que empezó a esbozar los fragmentos de su novela A la Recherche du Temps Perdu (En busca del tiempo perdido), ella fue uno de los modelos, en los que él se inspiró para su personaje de la duquesa de Guermantes. La  refinada elegancia y el aire melancólico de Genevieve fueron inmortalizados en las pinturas de Gustave Moreau, Giovanni Boldial, Auguste Toulemouche y Jules-Elie Delaunay, y en las páginas de las revistas,Edmond de Goncourt y Guy de Maupassant que los describió Notre coeur (Nuestro Corazón).En 1894 el militar francés capitán Alfred Dreyfus, un judío, fue acusado de espionaje contra el gobierno. En octubre de 1897 Joseph Reinach, un político, abogado y antiguo amigo de Geneviève, anunció en su salón que el comandante Fernando Walsin-Esterhazy era el autor de la traición contra el Estado francés y culpable de la injusta acusación que había caído sobre el capitán Dreyfus, al oír esto los habitués del salón, Edgar Degas, Jules Lemaître y Jean-Louis Forain  se fueron indignados para no volver jamás.El Salón de Geneviève Straus se convirtió en el centro de las fuerzas pro-Dreyfus. Émile Zola, un asistente regular, publicó su «J’Accuse» en la revista L’Aurore el 13 de enero de 1898; esta feroz convocatoria por la justicia fue apoyada al día siguiente por el «Manifiesto de los intelectuales», firmado por Proust, y Daniel Elie Halévy, Jacques Bizet y otros. El caso Dreyfus, que ponía en entredicho la condición y la identidad de los judíos asimilados, había introducido la política en salón de Straus, a costa de confusión y la ruptura de muchas amistades.Después de la Primera Guerra Mundial había pasado el apogeo del salón, aunque aun allí se reunieron amigos leales de un tiempo pasado, como los escritoresLuis Ganderax y prometedoras figuras literarias como Julien Benda y André Gide. El 3 de noviembre de 1922, Jacques Bizet se suicidó, quince días más tarde murió Proust, el bien amado amigo de su madre.Geneviève Straus murió el 22 de diciembre de 1926. Su obituario escrito por Robert de Flers apareció al día siguiente en Le Figaro: «Con ella se va  una mujer incomparable, única, con su gracia infinita y un espíritu supremo”.En el Salón de Madame Straus se reunieron cinco generaciones de los artistas más famosos y los más distinguidos hombres de letras. Aquí reinó… en la tradición de la maîtresses de maison (dueñas de los salones) que por su sola presencia creaba a su alrededor una atmósfera de inteligencia, ingenio, gusto, tacto, calor y confianza”.