Israel transforma la cirugía de mama: anestesia sin dolor ni efectos secundarios

13/Nov/2025

 Por Ynet Español

Una técnica desarrollada en Shaare Zedek permite operar sin anestesia general, con recuperación inmediata y sin opioides. Un avance que mejora la experiencia de miles de mujeres.

El cáncer de mama es la enfermedad maligna más común entre mujeres en Israel y en el mundo occidental. Cada año se diagnostican más de 5.000 casos en el país, y cada etapa del tratamiento requiere coordinación entre múltiples disciplinas médicas.

En el Centro Médico Shaare Zedek funciona una unidad multidisciplinaria de mama que reúne bajo un mismo techo todas las fases del tratamiento, desde el diagnóstico hasta la recuperación. Fundada en 2007, la unidad integra especialistas en cirugía, oncología, cirugía plástica, radiología, medicina nuclear y genética, con el objetivo de ofrecer atención personalizada a cada paciente.

“El equipo está compuesto por médicos de distintas áreas que se dedican al cáncer de mama”, explica la doctora Yaheli Miller, directora de la unidad de cirugía mamaria. “Nos reunimos una vez por semana y tomamos decisiones conjuntas sobre cada paciente. Es un trabajo en equipo con mucha colaboración, incluso en cirugías combinadas con el equipo de cirugía plástica. Cada caso se maneja de forma específica: evaluamos, adaptamos y acompañamos a la paciente en todo el proceso.”

Ahora, una innovación mejora aún más la experiencia de las pacientes: una técnica avanzada de anestesia en cirugías de mama que permite una recuperación más rápida y sencilla.

Un avance en anestesia para cirugías mamarias

Tradicionalmente, estas cirugías se realizan bajo anestesia general con bloqueo nervioso como método habitual para reducir el dolor durante y después del procedimiento. La nueva técnica permite un bloqueo más preciso y eficaz. El doctor Ariel Grass, anestesiólogo y jefe del servicio de anestesia regional, explica: “Realizamos bloqueos adaptados al tipo específico de cirugía y a la ubicación del tumor, con sedación personalizada para cada paciente, minimizando la presencia de sustancias en el cuerpo”.

“El procedimiento se realiza en colaboración con el cirujano y bajo monitoreo constante. Cuando logramos un bloqueo preciso, no aparecen las respuestas dolorosas que suelo buscar: la paciente no necesita anestesia profunda. Respira por sí misma, sin respirador ni tubo endotraqueal, y como resultado no hay náuseas, ni dolor de garganta, ni sedación prolongada. La recuperación es casi inmediata”.

Entre los beneficios, el doctor Grass destaca que “cuando la paciente no siente dolor, podemos evitar el uso de opioides como la morfina, que pueden provocar efectos secundarios importantes como depresión respiratoria, náuseas, vómitos, confusión y somnolencia”.

El doctor Grass se formó durante dos años en la Universidad de Toronto en técnicas avanzadas de anestesia regional y manejo del dolor, lo que le permite trabajar estrechamente con el equipo quirúrgico.

¿Cómo se desarrolló esta técnica?

 La nueva técnica para operar sin anestesia general surgió de una colaboración excepcional entre la doctora Miller y el doctor Grass. Ambos buscaban aliviar el dolor y los efectos secundarios de la anestesia tradicional, y ofrecer una experiencia quirúrgica más segura y delicada.

“En las cirugías que realizamos juntos, el doctor Grass aplicó bloqueos nerviosos y evaluó la respuesta de las pacientes: si sentían dolor o incomodidad durante la anestesia”, explica la doctora Miller. “Combinamos distintos tipos de bloqueos y añadimos anestesia local desde el campo quirúrgico para lograr una analgesia ideal en todo tipo de cirugías mamarias, desde las más simples hasta las más complejas”.

Gracias a la eficacia del bloqueo, las señales de dolor no llegan al cerebro, lo que permite realizar cirugías completas sin analgésicos adicionales ni reacciones dolorosas. “El doctor Grass monitoreó la actividad cerebral con EEG y comprobó que las pacientes estaban tranquilas, incluso sin anestesia profunda”, relata la doctora Miller. “Comenzamos a operar sólo con sedación: la paciente está despierta o duerme ligeramente, sin necesidad de analgésicos potentes que paralicen sus músculos.”

La recuperación es especialmente rápida. “Al terminar, se interrumpe la sedación y minutos después la paciente ya está despierta, sin dolor ni efectos secundarios. Muchas caminan libremente por el hospital esa misma tarde, y varias incluso se van a casa el mismo día”, señala la doctora Miller.

“Hoy realizamos cirugías que antes considerábamos imposibles sin anestesia general, y es emocionante ver cómo seguimos mejorando”, dice el doctor Grass. La Dra. Miller agrega que esta técnica también se aplica en la etapa de reconstrucción: “Comenzamos con la parte quirúrgica, y luego se suma el equipo de cirugía plástica. Los bloqueos también les sirven a ellos”.

“Es mi ángel”

Orna Salok, dueña de un boutique desde hace 30 años, se sometió recientemente a una mastectomía extensa en el lado izquierdo, operada con la nueva técnica que combina bloqueos nerviosos y sedación en lugar de anestesia general. “Entré al quirófano por la mañana, y tres horas después ya estaba de pie como si no me hubieran operado”, cuenta. “No pasé tres días con náuseas por la anestesia ni nada parecido. Al día siguiente ya estaba en casa. Totalmente independiente, sin depender de nadie”, relata.

Antes de la cirugía, admite que tenía mucho miedo. “Era mi primera operación en la vida, no sabía qué esperar y quería salir corriendo. Un minuto antes de entrar, llegó la doctora Miller y todos los temores desaparecieron. Es mi ángel. Incluso nos reímos justo antes de la operación”.

La anestesia, que tanto le preocupaba, fue tranquila. “Dormí profundamente, no sentí nada, y salí del quirófano igual que entré. Es una tecnología sublime”. Al describir la experiencia, quiere enviar un mensaje a otras mujeres que puedan tener miedo: “No es un proceso fácil”, aclara, “pero tampoco hay que temerle. Lo recomiendo con todo el corazón a cualquier mujer que vaya a pasar por esta cirugía: por la anestesia, por el enfoque, por todo lo que viví”.

Más allá del tratamiento médico, el trato humano y el ambiente en el quirófano son parte integral de la experiencia. “La música ya forma parte del protocolo”, comenta con una sonrisa la Dra. Miller. “Hay estudios que demuestran que escuchar música durante la cirugía ayuda a reducir el dolor y a relajar a las pacientes, incluso disminuye la necesidad de medicación”. Las pacientes eligen la música que suena en el quirófano. “Una paciente entró con una canción de Miri Mesika, y esa misma noche fue a su concierto”.

Para la doctora Miller, el éxito radica en la combinación de profesionalismo y sensibilidad. “Saber que la recuperación es más rápida gracias a esta anestesia nos da una verdadera satisfacción”, afirma. “Cada cirugía en la que la paciente despierta sin dolor es un logro para nosotros”.

El doctor Grass coincide y subraya que, aunque la técnica es más compleja para él, está pensada para el bienestar de la paciente. “Para mí, como anestesista, lo más cómodo sería aplicar anestesia general por varias horas con parálisis muscular”, dice. “Pero prefiero desafiarme para ofrecerle mayor comodidad y una recuperación más rápida. Ver a una paciente despertar sin dolor y sonriendo… eso lo vale todo”.