Milim Cultural Nº 183
Traducción Alicia Benmergui
La Primera Guerra Mundial (también llamada la Gran Guerra) fue un conflicto bélico mundial iniciado el 28 de julio de 1914 y finalizado el 11 de noviembre de 1918. Involucró a todas las grandes potencias del mundo, que se alinearon en dos bandos enfrentados: por un lado, los Aliados de la Triple Entente, y por otro, las Potencias Centrales de la Triple Alianza.
En el transcurso del conflicto fueron movilizados más de 70 millones de militares, incluidos 60 millones de europeos, lo que lo convierte en una de las mayores guerras de la Historia.
Murieron más de 9 millones de combatientes, muchos a causa de los avances tecnológicos de la industria armamentística, que hizo estragos contra una infantería que fue usada de forma masiva y temeraria.
Por estos días, a fines del mes de marzo se inauguró una muestra en el Museo Judío de Londres sobre la participación de los judíos británicos en la Primera Guerra Mundial, en colaboración con el Museo Militar Judío. Se explora la experiencia judía británica de la Primera Guerra Mundial, e incluye historias orales, recuerdos, cartas, tarjetas postales, fotografías y bordados de color sepia, así como artefactos personales, tarjetas de identidad, pañuelos de seda y símbolos propios de la época.
Durante las primeras etapas de la guerra, carteles en idish exhibidos en el East End londinense publicados por el Comité de Reclutamiento Laboral Mixto, hacían un llamamiento a la juventud judía para que fuera a reclutarse, «para cumplir con su deber con el país.»
En Inglaterra hay miles de judíos que deberían estar agradecidos con ella por su libertad y justicia… y, en general, han sido aceptados aquí, libres del odio y de los prejuicios raciales… Nosotros, muchas veces hicimos oír nuestra voz para reclamar por el bienestar de los judíos, les pedimos ahora que demostremos que estábamos justificados por haber hecho lo que hicimos.
Esta muestra exhibe los relatos de las diferentes historias que acontecieron durante la guerra, en el frente y en la retaguardia. También las diferencias existentes dentro de la comunidad, entre aquellos que tenían una larga historia en Gran Bretaña, cuyos sentimientos patrióticos los impulsaron a presentarse como voluntarios y los de los inmigrantes recién llegados, que habían venido huyendo de los pogroms en el imperio zarista.
En 1915, fue creada una fuerza de combate judía, para incluir a los inmigrantes rusos, quienes hasta ese momento no eran aceptados como voluntarios por haber llegado en la primera década del Siglo XX. El 38º Batallón de los Fusileros Reales, también conocido como el 1er Batallón de los Judíos, fue llamado el » Regimiento de los Schneiders», ya que muchos de sus reclutas eran sastres. Existe una filmación que muestra al batallón desfilando por las calles de Londres en 1918, ante el señor alcalde, antes de terminar en Whitechapel Road, donde los miembros de la élite política y militar se reunieron ellos. Luego disfrutaron de un almuerzo kasher antes de partir a la guerra.
La exposición cuenta historias sobre las dificultades de la vida en el frente, y el caso de un combatiente reacio como lo fue el poeta y pintor Isaac Rosenberg, que era «demasiado sensible, un pésimo soldado que leía a Hamlet en las trincheras». Conocido por su poesía de guerra, los visitantes pueden escuchar fragmentos de su obra. Cayó en Arras en 1918.
En la muestra puede verse el cuadro «The Merry-Go-Round» (1916) pintado por el artista Mark Gertler, que muestra a los hombres uniformados de forma idéntica, la boca abierta en lo que parece ser un grito, sentados en un carrusel. En los tiempos modernos se ha interpretado esta imagen como una expresión del horror de la guerra.
Una de las contribuciones más notables a esta exposición – y que representa una de las pocas voces femeninas de esta experiencia bélica de las mujeres – es la de la enfermera militar Florencia Oppenheimer. Se muestra por primera vez su diario en forma digital interactiva, no sólo es un objeto inusual en sí mismo, también sus textos incluyen fotografías que dan cuenta de la vida cotidiana a bordo de barcos hospitales que navegaban por todo el Mediterráneo, en uno de ellos Florencia llegó hasta Palestina.
Luego se dio de baja y posteriormente se casó con el dueño del diario Jewish Chronicle, en el que publicaba sus recetas de cocina judía, compiladas luego en un libro de cocina judía que fue muy popular en Gran Bretaña.
También se muestra en formato digital la correspondencia de Marcus Segal, quien se reclutó en el ejército inglés en 1914 a la edad de 17 años y escribió unas 160 cartas a su familia desde la primera línea del frente de guerra. Él murió en el campo de batalla a la edad de 20 años. El judaísmo era importante para él y nos enteramos que durante la guerra, estando en las trincheras, construyó su propia sucá, dijo oraciones por los soldados judíos que morían en el frente en los servicios organizados con un capellán mayor de las fuerzas, el reverendo Michael Adler. El Libro de oraciones muy manoseado de Marcus está en la muestra.
Una de las últimas exposiciones es el Libro de Honor judeo británico, que enumera los nombres de los Judíos que sirvieron en las fuerzas armadas británicas, un registro compilado en parte para contrarrestar las afirmaciones antisemitas posteriores que acusaron a la comunidad de no haber tomado parte en esta guerra.
De una población judía de cerca de 300. 000 integrantes, 40.000 de ellos fueron combatientes, murieron más de 2.500 y 9.000 resultaron heridos. Esta exposición del Museo Judío de Londres llamada «For King and Country?»(¿Por el Rey y por el País?) Ha dado voz y memoria a muchos olvidados, gente común y corriente, judíos, cuya contribución fue invaluable.
Ellos ciertamente cumplieron con su «deber para con el país.»
«For King and Country?» (¿Por el Rey y por la Patria?)
08/Abr/2014
Milim Cultural Nº 183