Memoria, reconciliación. El Papa Francisco evoca a las víctimas y lo llama por su nombre, genocidio, palabra que azuza la indignación de los negacionistas turcos, pero que cala hondamente en el corazón del pueblo del Cáucaso, encrucijada entre dos continentes. Tragedia que, por desgracia, “inauguró la triste lista de las terribles catástrofes del siglo pasado, causadas por aberrantes motivos raciales, ideológicos o religiosos, que cegaron la mente de los verdugos hasta el punto de proponerse como objetivo la aniquilación de poblaciones enteras”, Metz Yeghérn, la Shoá del pueblo armenio. (Papa Francisco, Encuentro con las autoridades civiles y cuerpo diplomático de la República de Armenia, 24 de junio, 2016)