“En una casa ubicada en la esquina de las calles Javier Barrios Amorín y Gonzalo Ramírez se exhibía una cruz gamada grande que no ofendía únicamente a quienes se sintieran identificados con el judaísmo, ofendía a todos por el recuerdo que significaba y era solo un símbolo. Un día el habitante de esa casa cometió un crimen que costó la vida a un joven judío por odio racial.”