La caricatura que adorna la nota de Mario Vargas Llosa, titulada “El Estado palestino”, plasmada centralmente en la página de opinión de La Nación el sábado 1 de octubre, es impactante y preciosa. Presuntamente refleja a Palestina corporizada en una odalisca occidentalizada por la visión del ilustrador, el genial Nuno: ella es pelirroja, de ojos claros, piel blanca, delgada y cautivante, y se exhibe en sonriente esplendor. De su nuca vuelan al viento flores y la bandera palestina. Tal como pintores renacentistas retrataron a Jesús de Nazarteh como si hubiera sido Jesús de París -un apuesto hombre blanco de ojos azules- Nuno nos entrega una Palestina idealizada y romantizada al límite máximo de la imaginación y del sesgo occidental. La caricatura es una perfecta caricatura de la parcialidad periodística contemporánea.