En Oriente Medio representantes del Cuarteto establecieron mantener reuniones separadas con funcionarios israelíes y palestinos en Jerusalén el miércoles.
En Oriente Medio representantes del Cuarteto establecieron mantener reuniones separadas con funcionarios israelíes y palestinos en Jerusalén el miércoles.
Los movimientos islamistas libios empiezan a perder el miedo después de cuatro décadas de clandestinidad y persecución. El régimen fue implacable con ellos, al igual que con el resto de partidos políticos prohibidos por Muamar Gadafi. Miles de personas acabaron entre rejas sin juicio previo y otros optaron por el exilio desde donde regresan ahora a la Libia liberada. La caída de Gadafi les ha abierto las puertas de la vida pública a la que regresan con la intención de orientar los pasos de un nuevo Estado cuya fuente única de jurisprudencia será la «sharía», según anunció el presidente del Consejo Nacional Transitorio (CNT), Mustafá Abdul Jalil, en el transcurso de la Declaración de la Victoria. El proceso de transición política es imparable aunque las autoridades insisten en la necesidad de capturar a Saif El Islam, hijo del dictador, para culminar el proceso.
Decenas de activistas jordanos se manifestaron en Ammán para pedir la derogación del tratado de paz con Israel, con motivo del 17 aniversario de la firma de este acuerdo. La manifestación tuvo lugar frente a la oficina del primer ministro jordano, Aun Jasawneh, magistrado de la Corte Penal Internacional (CPI), designado para el puesto la semana pasada.
Más del 80 por ciento de los israelíes considera que es un “deber” de su gobierno proteger del antisemitismo a los judíos del mundo (en la foto, una manifestación en Barcelona), según una encuesta del Ministerio de Diplomacia Pública y Asuntos de la Diáspora. Sin embargo, las tres cuartas partes de los consultados opinaron que éstos no tienen derecho a votar en el Estado judío y el 68 por ciento cree que “no tienen derecho a criticar a Israel”.