El reconocimiento de Palestina como «Estado miembro de pleno derecho» de la Unesco, resuelto por su 36ª Conferencia General, reaviva las dudas sobre el rumbo que ha tomado este organismo de las Naciones Unidas. Buena parte de los 107 delegados que votaron a favor lo hicieron en consideración a la larga lucha de los palestinos por tener una patria soberana, pero una cosa es apoyar el derecho de los palestinos y otra pretender que un conflicto de siete décadas se puede resolver desde los pupitres de los representantes ante la Unesco en París. Y menos aún cuando la organización madre no ha reconocido a Palestina como un Estado ni lo hará próximamente. Mientras no haya una negociación fructífera entre las partes, no habrá ningún Estado palestino reconocido por Naciones Unidas, por más que alguien ocupe su lugar en las asambleas y comisiones del organismo.